LA
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LATRAME
@latrame
Flaubert tenía una habitación para gritar. La llamaba su gueuloir : ahí gritaba sus frases en voz alta, solo, durante horas. Una frase que no pasaba la prueba del grito se reescribía.
La palabra bonita halaga en la página y muere en voz alta. La palabra justa sobrevive a las dos.
Prueba, nadie te mira. Lee tu último párrafo en voz alta y escucha dónde tropieza tu propia voz : es ahí.
La palabra bonita halaga en la página y muere en voz alta. La palabra justa sobrevive a las dos.
Prueba, nadie te mira. Lee tu último párrafo en voz alta y escucha dónde tropieza tu propia voz : es ahí.
